Crónicas de un Violín: Los Reyes, Veracruz
Vaya que tiene tiempo que quería escribir esto, mas no había podido terminarlo pero por fin aquí esta.
Con esta entrada empezare una serie propia que se llamara Crónicas de un Violín, en la cual les hablare de mi pasión y el cómo he ido conociendo este mundo del violín a partir de libros, artículos, personas y todo aquello que se me ocurra.
Bueno, todo empezó cuando nos fuimos de misiones en Verano del 2008, normalmente iban a la costa de Veracruz, empezando en Sombrerete y de ahí moviéndose a otras comunidades, esta vez fuimos a la sierra veracruzana llegando a un pueblo casi ciudad llamado Filomeno Mata.

De ahí junto con mí equipo nos movimos a donde nos toco: Los Reyes.
Éramos 10 personas, de izquierda a derecha: Glafe, Mike (gran amigo, tambien violinista), yo, Cat (Guitarra de Aethereal Absence, la banda donde soy violinista), Joako, Daniel, Alan, Tanini, Ilse y Pau Giles.
Al llegar empezamos a conocer la comunidad, nos dieron una casa entre muchos árboles, un tanto escondida, al principio no nos agrado, después le agarramos cariño a aquella casa sin piso.
Curiosamente desde el primer día que estuvimos ahí un poco ya tarde para irnos a acostar escuche el sonido de un violín, yo juraba oírlo. Así pasarían casi todas las noches que pasábamos por ahí para irnos a acostar hasta que un día vi que en la casa justo arriba de la nuestra estaba un señor sentado en su silla de madera tocando el violín, le comente a Mike y también lo había estado escuchando así que decidimos ir.
Unos días después decidimos ir a verlo, al entrar a su casa en una mesa de madera llena de herramientas, platos y otras cosas estaba el estuche del violín y ahí estábamos en su casa platicando con él, como teníamos solo poco tiempo le pedimos que si otro día podíamos ir a escucharlo tocar a lo que respondió con mucho ánimo que sí.

Justo casi antes de irnos nos escapamos Mike y yo a ver al señor, para nuestra sorpresa no estaba más su esposa nos invito a sentarnos con ella a comer un mango, recién cortado como todo lo que se come en la comunidad, aceptamos y nos comento que su esposo había estado enfermo y no había podido ir a la milpa (la forma de ganarse la vida de los hombres de la comunidad) pero que se había dedicado a tocar el violín todo ese tiempo que no había podido ir.
Justo ya nos íbamos cuando entro por la puerta de la casa el señor, nos saludo y tomo el estuche de su violín, lo saco y nos comento sobre él y como se había hecho de aquel violín.
Resulta que en un principio había un grupo de Huapangueros en los Reyes, de ahí cuando él era chico aprendió a tocar un poco con uno de los maestros originales del pueblo, el cual ya no podía tocar ya que en un accidente de trabajo perdió 2 dedos. Al pasar el tiempo ese grupo de Huapangueros se fue de los Reyes y el quedo tanto sin maestro como sin violín.
Después de un tiempo otro grupo de Huapangueros llego al pueblo donde tocarían para una fiesta, al ver el violín el buen señor no quiso perder la oportunidad de tocarlo una vez más, esto fue visto y escuchado por uno de los violinistas del conjunto y al ver el gusto y la pasión con la que tocaba decidió regalárselo y enseñarle un poco más sobre como tocar Huapango con violín.
Y desde ese día toca el violín, sin maestro ni libros de instrucción, solo unas viejas partituras que le dejaron y su oído.

Me prestó su violín para que tocara algo, muy emocionado lo tome y me dispuse a tocar algo, mas no conseguí afinar ya que las cuerdas estaban afinadas de una manera diferente, se lo comente y nos dijo que “creía” que la primera estaba en Fa, mas no estaba seguro. Esto simplemente fue impactante, ya que tenía una afinación especial pero él no la conocía, simplemente lo tocaba así.
Entonces tomo el violín y empezó a tocar. Toco unos 4 o 5 Huapangos muy distintivos de la región pero lo que fue más impresionante fue la manera de tocar, note que el puente estaba pegado con algún tipo de resina, no sujeto bajo presión como normalmente debería estarlo, también era ligeramente más plano que los puentes normales sin la curva característica para alinear las cuerdas, y el arco lo tomaba con más fuerza de lo normal y mucho menos tenso de lo que yo acostumbraba, esto para poder tocar acordes con 3 cuerdas, cosa que yo no había visto, ya que con mi violín lograba hacer sonidos mas allá de lo terrible cuando incorporaba una 3ª cuerda.
También nos demostró su fantástico oído y habilidad al tocar el mismo Huapango en 4 afinaciones diferentes sin problema alguno, sin cambiar de posición la mano ni nada por el estilo, también la posición en la que sostenía el violín era muy diferente a lo que era lo que había aprendido.
Muy impresionados decidimos que nos teníamos que retirar ya que los demás nos esperaban pero no sin antes tomarnos una foto con él.

Su nombre no lo recordamos, solo sabemos que es el ultimo Huapanguero de Los Reyes, mejor conocido como El Señor del Violín, por todos los que estuvimos en la comunidad y los que saben esta historia.

wooow el señor del violin, una experiencia genial, sus canciones le dieron a la mision el toque…algun dia regresaremos para saber su nombre…
Un saludo!!
excelente blog!
me dejas fascinado…
pasa por el mío…
para que te degustes con más y más huapango…
música llena de virtuosismo violinístico…
Un abrazo!